¡¡ÁNIMO PADRES!!
Salvador Olmos Y Mercedes Alonso
Queridos padres y madres del colegio Cortes de
Aragón, queremos presentarnos.
Nos llamamos Salvador Olmos Gassó y Mercedes Alonso
Sánchez, somos padres, como vosotros, de unas niñas
de este colegio.
Somos también monitores de tiempo libre y esto es lo
que nos une al campo educativo de los más pequeños.
Llevamos en campamentos de verano más de 15 años
como monitores y directores. Conocer el mundo de los
niños, adolescentes y jóvenes, ver su inmenso
potencial, su corazón inquieto pero noble y
generoso, capaz de lo mejor y… de lo peor, debido a
la gran desorientación que hoy sufren y de la que
son víctimas, nos ha empujado a querer hacer algo
por ellos.
Todas estas experiencias nos han hecho ver la
importancia de la educación por la cual merece la
pena invertir esfuerzos en esta apasionante, aunque
a veces, durísima labor.
Todos sabemos muy bien las angustias que se pasan,
las dudas…lo que antes de tener hijos veíamos
clarísimo y sencillo ahora vemos no lo es tanto; lo
que nos atrevíamos a asegurar que no haríamos
jamás…ahora parece necesario. En fin, hay que ser
padres para entender muchas cosas. Por eso queremos
animaros, y animándoos, volvemos a animarnos
nosotros… que también nos hace falta.
Podríamos comparar la tarea educativa con una larga
excursión. Supongamos un paraje montañoso, todo él
lleno de frondosos árboles, queremos llegar al pico,
que se alza imponente; allí la vista será
sobrecogedora, los lagos, la nieve, el inmenso cielo
azul… Empezamos a subir, paso a paso; el
sendero es estrecho, pedregoso… hay que mirar bien
donde se ponen los pies, pues las piedras hacen
resbalar. A veces hay posibilidad de caerse.
Conforme subimos nos vamos cansando, nos duelen los
pies, hace más bien frío….acusamos ya el peso de la
mochila. Empiezan las quejas. La excursión se nos
torna costosa, es muy cansado estar siempre mirando
el suelo para no tropezar, y el suelo, la
verdad, no es muy atrayente. En esos momentos es
necesario parar y elevar la mirada a la cima. ¡Sí!
Es imponente, allí se alza, majestuosa…parece que me
llama, parece que me invita a superar el cansancio,
a relativizar el esfuerzo…; parece que me grita sin
palabras: ¡Conquístame! ¡Animo, debes alcanzarme,
para eso estoy! ¿De que me sirve ser si nadie me
alcanza? Desde aquí todo lo verás más bello… ¡Merece
la pena!

Así puede ocurrirnos a nosotros. Al nacer nuestro
primer hijo, un instinto poderoso despierta en
nosotros, lo sentimos; deseamos ser unos padres
dignos de este nombre, deseamos ofrecer a ese hijo
que nace, lo mejor; deseamos que llegue a ser una
persona feliz, que llegue a realizarse al máximo,
conscientes de que eso va a suponernos grandes
sacrificios. Estamos dispuestos y esta idea nos hace
felices. Pero…pasa el tiempo, pasamos malas
noches, los lloros imparables martillean la cabeza…
el aburrimiento de dar de comer al que no quiere
abrir la boca…de tanto en tanto, piojos….y cuando
crecen… empiezan los ¡¡NO!!A veces son poco
respetuosos, poco obedientes, no escuchan… exigen,
contestaciones insultantes, no les gusta trabajar ni
hacer los deberes… no agradecen… o sino, son poco
aceptados entre los compañeros y esto nos duele
profundamente…en fin ¿qué os vamos a decir? Esto
acaba minando nuestros ánimos. Ya estamos mirando el
suelo; no vemos más que piedras y piedras… todas
igual de feas y aburridas. ¿Para qué continuar esta
excursión?
Es necesario volver a mirar la cima, la meta… ¡Sí!
Nuestros hijos nos necesitan, han de llegar a ser
personas muy completas. No sólo esto, sino personas
solución, flechadas hacia lo mejor ¡ES POSIBLE! ¡Es
tremendamente necesario! El mundo necesita esta
aportación, es más, ¡el mundo se nos hunde sin
esta aportación!

Esta mirada a lo lejos, nos hace elevar la vista
sobre la rutina, el cansancio y la desidia diarias.
¡¡ANIMO PADRES!! No cedamos a la tentación de no
educar, no nos rindamos ante sus numerosos y
frecuentes problemas. Buscad ayuda, orientación… es
vital. Para eso os escribimos y nos ofrecemos.
Ver
en cada hijo un tesoro por descubrir, una persona
que tiene mucho que aportar. De nuestra labor
educativa depende su felicidad, también la nuestra,
la felicidad de la sociedad y el mundo del mañana.
No podemos rendirnos, no podemos abandonar. Estamos
construyendo historia, estamos construyendo
humanidad.
Artículo publicado por
Salvador Olmos y Mercedes Alonso